DANIEL ALVARADO: EL FULLERO QUE ENCARNÓ A BERTOLT BRECHT

Federico García Lorca afirmaba que el teatro es la poesía que se levanta de los libros y encarna en los actores. El poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht pensaba que el teatro debía interpretar la anécdota cotidiana con encantamiento, y así: transformar la vida. Brecht apostaba a la reivindicación del ser humano a través del drama que entretiene. Una de sus obras célebre, comienza con un actor en la escena, con luz cenital, cargando un cerdo de utilería. Su primer parlamento es: “soy un hombre pequeño pero respetado”, sin duda, una alabanza a la dignidad del ser humano.

Ese arte antiguo y profundo tomó el alma de Daniel Alvarado a los nueve años de edad y a él se consagró. Participó en el grupo de teatro del liceo Jesús Enrique Lossada, caracterizó un personaje principal de una obra brechtiana. Luego comenzó en el teatro universitario de TELUZ, participó en obras clásicas como Antígona. Compartió las tablas con Víctor Carreño, Milton Ferrer, Homero Montes, Yasmina Jiménez y Chucho Pulido. Al llegar a Caracas tuvo una pasantía importante con el Grupo Rajatabla, fundado en 1971, dirigido por Carlos Giménez, con la asesoría del dramaturgo Antonio Rial.

El actor y cantor Alvarado, nació en la barriada La Limpia, sector La Fusta, en Maracaibo, el 12 de agosto de 1946. Sus padres Germán Alvarado y Olivia Morillo lo bautizaron como Denis Daniel Alvarado Morillo. De ellos aprendió las complejidades de la fe católica y se hizo un devoto chiquinquireño. Su hogar lo conformaban nueve hermanos. Como todo niño zuliano amaba la gaita, para él era otra manera de estar frente al público llevando emociones, historias y sentimientos con gran histrionismo. Participó en el conjunto Juventud Cristo de Aranza, comenzó a desarrollar un show con mucha fuerza escénica, bailaba al estilo Elvis Presley, que era el ídolo juvenil de los años 60 en América. También tenía influencias de Sandro, el gitano argentino.

A mediados de los años 60 entró a las filas de Tropicales del Éxito, con ellos grabó la “Sapaguapa” de Lenin Palomares en 1969. También sonó en las emisoras con “Canto Gaitero”, entre otras. Fue captado por el propio Ricardo Aguirre en la temporada 69 para Cardenales del Éxito, pero entró formalmente a esa agrupación en el 1970. Tenía la misión de interpretar las gaitas protestas como “Amor es” y las parrandas más alegres y explosivas como “La botellita”, “Trigueña hermosa”, “El vapor”, que impactó en la temporada 1971. En la temporada 1972, Venezuela entera lo aplaudió con su tema bandera “El negrito fullero”, parranda que contagia su suprema alegría, ha sido grabada por varios cantantes, inclusive por Oscar D´León:

[dcs_blockquote]“Soy un negrito fullero,
orgulloso y por demás
soy en el amor audaz,
buen amigo y parrandero
y que soy, que soy negrito fullero,
viva la pascua y la navidad
que yo te canto, yo te bailo,
yo te gozo con esmero
viva la pascua y la navidad”.
(Eurípides Romero, 1923-2012)[/dcs_blockquote]

Su éxito “El Vapor” es una composición colombiana, grabada originalmente en tiempo de cumbia. Yo la conocí su versión original en la discoteca “La tabaquera” del finado melómano y empresario Heberto Barroso. En su letra habla de Buenaventura, el importante puerto en el departamento del Valle del Cauca:

[dcs_blockquote]“Partiremos de Buenaventura
con las luces del amanecer
tres días para la carga,
tres noches para beber”.
En el primer verso describe:
“Yo me voy para tierras lejanas
donde nadie se acuerde de mi
la barca se balancea
y yo la popa voy a partir”.
(De autor desconocido)[dcs_blockquote]

Denis Daniel permaneció en esa divisa histórica de la gaita hasta el año 1972. Allí impuso un estilo que rompió con todo el planteamiento anterior de gaita solemne, que los parroquianos escuchaban de forma religiosa y sumisa. Daniel puso a la gente a bailar la gaita, hizo al público saltar de sus asientos para unirse a la alegría de sus interpretaciones huracanadas. Fue el animador pionero de la gaita, el primer showman que encendió los auditorios y dejaba a los gaiteros rivales que lo observaban conturbados.

En su anhelo de realizarse como actor, se marchó a Caracas a principios del decenio 1970, llegó a dormir en los alrededores del Ateneo de Caracas, carecía de apoyo financiero. Hasta que comenzó a ser reconocido y respetado por su fuerza actoral.

Se casó en primeras nupcias con la abogada Valentina Cabanas, con ella procreó dos hijos: Luis y Daniel. A mediados de la década de los 70, comenzó a participar en telenovelas de los canales nacionales, en obras de teatro y filmes. En paralelo, Daniel seguía cantando con Los Caracuchos, conjunto dirigido por el cuatrista percusionista Joseíto Rodríguez, timbalero fundador de La Dimensión Latina. Con ellos pegó los temas: “El parrandero” en 1973, “El pescador”. Tuvo una gran figuración en la nocturnidad caraqueña.

En 1975 fue llamado a las filas de la Orquesta Los Melódicos de Renato Capriles. Con ellos grabó el clásico bailable “El pastorcillo”:

[dcs_blockquote]“Cuentan que un pastorcillo
de ojos azules se enamoró
de una princesa
que muy radiante por el camino
cantando vio”.[dcs_blockquote]

A finales de la década de los 70, grabó como solista una balada que estuvo muchas semanas en el primer lugar de las carteleras discográficas del país. Se convirtió en una tendencia de la época y quedó en la memoria colectiva: “Dama del amanecer”, canción que había grabado, un poco antes el juglar español Juan Bau:

[dcs_blockquote]“Dime cuál es tu secreto
dama del amanecer
como deberé llamarte
si tu nombre no lo sé.
Mi nombre es juventud señor
ternura y amistad
hoy todos mis sueños hice realidad

en mi pecho anida una nueva ilusión
hoy conocí el amor.”[dcs_blockquote]

En Caracas, Alvarado se sembró en el mundo de la televisión, comenzó a protagonizar novelas estelares, “La fiera” en 1978. Lo catapultó el personaje Mauricio Lofiego en el melodrama de época “La dueña”, escrito por José Ignacio Cabrujas y grabado en 1984. Desde entonces ha participado en casi 90 telenovelas.

En 1978 se casó con la actriz Carmen Julia Álvarez, con quien tuvo dos hijos: Daniela Alvarado Álvarez, quien nació el 23 de octubre de 1981 y es considerada la mejor actriz de Venezuela. Y Carlos Daniel, su hijo menor. Se separó de Carmen Julia en el año 1994.

En la década de los 80 colaboró con las producciones del Trabuco Gaitero de Douglas Isea, cantó el tema “Muchacha loca”. Participó en el tema “Somos la gaita” de Ricardo Portillo realizado para el sello de Freddy León. Recientemente estuvo con Huascar Barradas y sus amigos en el Teatro Teresa Carreño, interpretó su clásico “El negrito fullero” con gran solvencia.

A finales del año 1998 se casó con la ex-miss, actriz y modelo Emma Rabbe, hermosa rubia de padre canadiense y madre venezolana. En casi dos décadas de matrimonio conformaron una familia con tres hijos: Daniel Alejandro, Diego José y Calvin Daniel.

Daniel Alvarado es un amante de los caballos, los considera el animal más hermoso de la creación. Tiene en su amplia casa de los altos mirandinos, en el sector Hoyo de la puerta, con varios equinos, que cuida con vocación, los monta, los cepilla y contempla absorto. En una ocasión una periodista le preguntó: “si no hubiese sido actor ¿qué le hubiese gustado ser? Y él respondió raudo: jockey”.

El cine le ha dado a Daniel los éxitos más importantes en su carrera, con más de 20 películas rodadas, ha obtenido el reconocimiento en los festivales de Huelva y Biarritz. Él está en el inconsciente venezolano los personajes que ha caracterizado, como el celoso policía Ismael Ramírez, del filme “Macu”, dirigido por Solveig Hoogesteijn en 1987, inspirado en el caso “El monstruo de Mamera”. Con la película “Cangrejo II” que parte de un caso real, del cura que contagió de sida a su propia hermana y la asesinó. Un filme de Román Chalbaud, rodado en 1984, donde comparte el reparto con Miguel Ángel Landa y Eduardo Serrano. También tuvo una soberbia actuación en “Río negro” la gran co-producción española-venezolana de 1991. Otros de sus destacados trabajos cinematográficos, se registra en “Disparen a matar” de Carlos Azpúrua en 1990, cinta que fue nominada a los Premios Goya.

En la cinta “Desnudo con naranjas” dirigida por Luis Alberto Lamata de 1995, con guión de César Miguel Rondón, protagonizó junto a Lourdes Valera, Daniel caracterizó al capitán indio, militar inmerso en las guerras fratricidas del siglo XIX. Él es amante de una mujer blanca, que no habla y está poseído por el prodigio de un bilongo. En julio de 2012 se estrenó con mucho éxito “Wayuú: la niña de Maracaibo” donde da vida a un príncipe guajiro, receloso de su mujer, una muchacha de Maracaibo llamada Chiquinquirá, encarnada por la actriz Karina Velásquez, que es presa de seducción de un visitante vasco, un ibero explorador que desata la guerra pasional (el actor Azier Hernández).

Daniel siempre ha mostrado un gran carácter ante la cámara, ha hecho muy creíbles cada uno de sus personajes, todos los actores y escritores venezolanos los admiten.

Un hombre que fue marcado con el nombre Denis, que significa Dionisio: el dios del vino y el desenfreno orgiástico. Prefirió ser llamado por su segundo nombre, Daniel, que en hebreo significa “La justicia de Dios”. Su felicidad plena es sentirse rodeado de sus siete hijos y nietos, envuelto en su mundo de música y la actuación. Con ellos hace deportes, les cocina, monta a caballo, es querendón. Tiene la dicha que las tres familias que conformó se fusionan en el cariño como si fuesen una. A tal punto que Carmen Julia Álvarez y Emma Rabbe actuaron con él en la obra de teatro humorística, junto a sus hijos y sobrinos.

En los años 90, tuve el honor de atender a su segunda familia, liderada por Carmen Julia, junto a sus hijos Daniela y Carlos Daniel. Con ellos venía su sobrino Leonardo Villalobos, ahora es animador estelar de televisión. Fue en ocasión de presentar algunas obras en el teatro Niños Cantores y de allí surgió un programa de televisión en el canal NCTV que tuvo mucho éxito.

El muchacho inquieto, hiperactivo, que le gustaba actuar en los actos de su escuela, y en las obras del Liceo Jesús Enrique Lossada, hoy en día es reconocido como uno de los mejores actores de América Latina. Los filmes donde ha participado son considerados joyas de la cinemateca nacional. Hoy sueña con volver a la música acompañado por sus sobrinos, todos son músicos de comprobado talento. Quiere hacer música de fusión y rememorar los tiempos de cantante y animador fogoso.

Aunque la piel de Alvarado es de mestizo claro y su pelo hirsuto, de guajiro auténtico; nuestra nación lo sigue llamando “Daniel: el negrito fullero”. Él es, el único fullero que ha interpretado en los escenarios venezolanos, las obras del alemán inmortal Bertolt Brecht.

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Texto: León Magno Montiel – @leonmagnom – leonmagno@saborgaitero.com

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