Raimundo Benítez: "Quiero dejar mi piel en el escenario del Baralt"

Raymundo Benitez
Ensaya y suda por el calor marabino. Pide que apaguen los aires de la Escuela de Arte Flamenco La Giralda, pues así se calientan más sus músculos y baila mejor. La pasión que demuestra durante la práctica es casi la misma de los escenarios. Taconea fuerte, aplaude, cierra los ojos y -ocasionalmente- da una que otra instrucción a los músicos. El bailaor español Raimundo Benítez se encuentra por segunda vez en Maracaibo. No vino sólo a dar un taller, sino que forma parte del espectáculo de flamenco Duende, el cual se presentará el próximo sábado en las instalaciones del Teatro Baralt.
Cuando le preguntan qué lo hizo venir nuevamente a la ciudad dice: “Es que estos niños son un encanto… tienen tanto talento que veo un gran potencial… Algo bueno vamos a sacar”. Se refiere a Paola Tamayo y a Fabián González, los organizadores del evento y creadores de la Bienal de Flamenco de Maracaibo. De esto último también habla. “Me parece importante que exista una institución que promueva el flamenco de la forma que lo hace La Giralda. Yo debería estar ahora mismo en China, pero estos proyectos llamaron más mi atención”.
Un artista con duende
Sonríe ante la pregunta de si se considera una persona con “duende”, así como el nombre del show. Y es que la palabra nada tiene que ver con algún enanito verde, más bien se refiere a una forma de decir que cierto artista del género tiene mucho arte y que transmite emociones al taconear. Entonces responde: “Trato de ser un bailaor con duende… Me esfuerzo por dejar la piel en un escenario, de lo contrario no le encuentro sentido al arte que practico. Es algo que sientes, que te nace, que tienes metido adentro y hay que sacarlo frente al público. Eso quiero hacer en el escenario del Teatro Baralt”. Adelanta que tendrá a su cargo la última pieza de la noche.
“Saldré con una soleá, que es uno de mis géneros favoritos. Es intimista, sobrio y serio. Dura más o menos 10 ó 15 minutos, tiempo necesario para conectarme conmigo mismo en las tablas”. Esa parte la disfruta mucho, asegura, pero como el baile tiene diferentes momentos, también le encanta moverse al ritmo de una melodía más alegre. “Allí se hace contacto visual con el público y al recibir los aplausos es mejor. Eso es lo bueno de este oficio, recibir el reconocimiento instantáneo”. Invitó a los zulianos a no perderse un show de tan alto nivel. “Yo mismo quedé sorprendido. De verdad no es nada convencional. Los espero”.
Más que casualidad
Raimundo Benítez entró al flamenco por casualidad. Sin saberlo, su mamá lo llevó por ese camino que, aunque al principio no le gustaba, luego se convirtió en su pasión. A penas tenía seis años cuando comenzó a vivir la magia del baile andaluz y desde entonces su vida ha estado ligada al zapateo y las castañuelas. “Claro, comencé a tener conciencia de lo que hacía cuando cumplí 16 años”. Hoy es uno de los bailaores más importantes de España y el mundo. Su experiencia como profesor le ha permitido llevar la técnica y la disciplina flamenca a diferentes rincones del mundo, como Perú, Colombia, Brasil, Panamá, París, Londres, Marruecos, entre otros. “Ya no sé cuántos países he visitado…”
Fuente: web@laverdad.com – Hennel Huerta – Maracaibo – 07/07/2010 00:01 07